domingo 18 de julio de 2010

El lobo, el oso y el zorro

Estaban roturando la tierra un lobo, un oso y un zorro. Llegó el mediodía y el zorro fue a preparar la comida. La comida la hizo a base de un cuenco de cuajada que había robado en la cabaña de un pastor. Pero le pareció muy apetitosa, y no pudo evitar la tentación de probarla. Y así, primero comió un poquito y después otro poquito hasta comerse más de la mitad del cuenco.

Entonces se le ocurrió, sacar del cuenco el resto de la cuajada y poner en el fondo del recipiente boñiga de vaca que cubrió con lo que quedaba de la cuajada.

Vinieron a comer el lobo y el oso, y el zorro les preguntó por su preferencia: lo de arriba, lo del medio o lo del fondo.

El oso dijo: -Yo lo del fondo.


El lobo dijo: -Yo lo del medio.

El zorro entonces se apresuró a decir: -Pues yo prefiero lo de encima.

Se comió por tanto el zorro la cuajada que estaba encima, dejando la boñiga para los otros. Al reconocer el lobo y el oso el contenido del cuenco se enfadaron mucho y se lanzaron en persecución del zorro.

Finalmente el lobo consiguió agarrar al zorro por una pata y el zorro le dijo: -Suelta esa pata y cógeme de la otra.

Pero apenas el lobo le soltó la pata, el zorro huyó como un rayo.

Siguieron la persecución hasta llegar a un río que el zorro salvó de un salto a la vez que apostaba con sus perseguidores: -A ver quién suelta el pedo más sonoro durante el salto.

Ni que decir tiene que él ganó la apuesta.

Finalmente el zorro llegó a su madriguera, en la que se refugió.

El lobo y el oso idearon preparar una fogata en la boca de la madriguera con la intención de quemarlo vivo.

El zorro les gritó desde el fondo de su guarida: -Os agradezco mucho el calor que me estáis proporcionando.


Ante tal respuesta el oso y el lobo, cambiaron de táctica, y comenzaron a inundar la madriguera con la intención de ahogar al zorro.

El zorro se dirigió a ellos de nuevo y les dijo: -Si antes me habéis ofrecido calor ahora os tengo que agradecer lo bien que me estáis refrescando.

Tras este último intento, el lobo y el oso, fracasados, se marcharon definitivamente.